lunes, 22 de septiembre de 2008

CELULARES EN LAS ESCUELAS


Dicen que generan trastornos de aprendizaje. Y que sirven de "machetes".

Buscan prohibir en todo el país el uso del celular en la escuela Dicen que distraen, molestan a los demás y restan eficacia al dictado de clases.
Mientras crece el uso del celular entre chicos y adolescentes, avanzan en el país proyectos que limitan o intentan prohibir su uso en las escuelas. En Córdoba, Santa Fe y Catamarca las autoridades educativas ya les gritaron jaque mate a los aparatos dentro de las aulas. Y en Santiago del Estero aprobaron una ley provincial que prohíbe su uso. En otras provincias, como Buenos Aires y Tucumán, existen proyectos legislativos —que ya tienen media sanción—, para impedir que los alumnos lleven celulares a clase. Otros distritos también están estudiando restricciones.Distraen la atención, molestan a los demás y le restan eficacia al dictado de las clases, son algunos de los argumentos en contra. "El uso del celular en el aula debería estar prohibido, en primer lugar, porque es un elemento perturbador que rompe con los tiempos que debe tener el aprendizaje: es un elemento irruptivo", señaló a Clarín el ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus. El ministro agregó que "genera en los chicos expectativas contrarias al clima que debe haber en la escuela para cumplir los objetivos pedagógicos". En las escuelas primarias y secundarias porteñas rige el código de convivencia que excluye el uso del celular en las aulas, durante el horario de clases. Pero por ahora cada establecimiento decide si los chicos, al entrar, deben dejar los aparatos en la Dirección o si los mantienen apagados durante la clase."Ninguna escuela puede permitir que un chico mantenga su celular abierto en clase, porque distrae y es una falta de respeto", dijo el director de Enseñanza Primaria de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Prado. Y agregó que mientras se deciden normas más estrictas, la regulación la fijan actualmente los acuerdos de convivencia que elaboran alumnos, docentes y directivos de las comunidades educativas. Aunque prohibir parezca un verbo políticamente incorrecto y pocos se animen a usarlo en educación, se oyen cada vez más voces que reclaman límites. En el corazón de Villa Lugano, la vicedirectora Norma Sitá señaló: "Hace falta una ley que reglamente el uso del celular en las escuelas, para que no tengamos inconvenientes con las familias de los chicos". Y recordó que los padres se quejan cuando se rompe o se pierde un aparato. "En las horas de clase, está prohibido por expresa disposición nuestra", le dijo a Clarín el ministro de Educación de Córdoba, Eduardo Mundet. Fuera del aula, cada escuela puede decidir si los chicos pueden usar o no su aparato en horas libres, recreos o excursiones.En Corrientes y en Mendoza aún no existen normas fijas, porque el ministerio dejó el tema en manos de las escuelas. Ester Bollecich, directora de EGB3 y Polimodal de Mendoza, dijo que "la mayoría de los chicos lleva el aparato a la escuela por seguridad y contacto con la familia". Agregó que "en general no hay dificultades porque nos regimos por normas de convivencia de la comunidad educativa, pero en el aula los celulares no deben estar". Sin embargo, la directora general de Escuelas de Buenos Aires, Adriana Puiggrós, dijo que "los pactos de convivencia son buenos, pero debemos llegar a tener una normativa". "Más que prohibir, la norma debe dejar claramente establecida la responsabilidad del uso, la propiedad y los espacios para el celular", señaló.En el porteño Barrio Piedrabuena, más de la mitad de los 1.200 alumnos de la Escuela de Comercio Nº 10 "Juan XXIII" tienen celular. Su director, Hugo Bononi, sostuvo que "por lo general no hay abuso, por lo menos no es visible". Y como muchos chicos consultados, Bononi dijo que una de las claves de su utilidad es la seguridad. "A través de los celulares, los chicos están en contacto con su familia y los padres saben dónde están, todo el día".